Primeras aventuras en el mundo de infantil

¡Muy buenos días! Hoy voy a compartir un trocito de mi maleta: cómo llegó a mí la educación infantil y cómo me cambió la vida. 

La educación siempre siempre me ha acompañado en el camino, empecé estudiando y seguí enseñando. Estando en la carrera de filología, me di cuenta de que aquéllo no era lo mío, yo quería enseñar, pero ¿por dónde empezar? ¿Magisterio infantil o primaria? No me veía. Además, el mundo universitario me dio bastante mala impresión y no quería volver allí por el momento. Encontré una vía para estudiar algo relacionado con la educación y que no fuera un grado universitario: el ciclo formativo de grado superior en educación infantil.

«Por probar no pierdo nada»-pensé. No perdí nada, lo gané todo. Descubrí el micro-universo del 0-3 y no pude evitar enamorarme. Esas personitas que sin poder hablar son capaces de expresar tanto…es simplemente precioso. 

Al contrario de la generación «nini» (ni estudian ni trabajan) que estaba tan de moda, yo era de la banda «sísí»: estudiaba y trabajaba a la vez. Al principio eran unas pocas clases particulares pero al poco tiempo me salió la oportunidad de dar clases extraescolares con una empresa. Una vez acabado el ciclo quise encontrar trabajo de educadora, y lo encontré.

La primera oferta que surgió fue de auxiliar, en una escuela «Montessori» en uno de los barrios más de moda de la ciudad. Y digo «Montessori» porque de esa pedagogía no parece haber mucho más que algún material famoso. Al mes de estar ahí me llamaron de otro centro para ejercer de técnico (mi titulación). Estaba alucinada de que en cuestión de un mes ya me hubieran llamado de dos sitios. Alucinada me quedé cuando entré a trabajar allí; usaban métodos conocidos e innovadores, según ellos, pero a base de pantalla y fichas. Horror máximo para mí, pero no tenía otra cosa, así que decidí quedarme hasta que me saliera otra oportunidad, ya que estar con los niñ@s me encanta. Y por fin encontré al final de aquel duro curso otra escuela en la que trabajan la experimentación, el juego libre, etc., pero tenía que dar un pasito atrás y volver al puesto de auxiliar. ¡Menudo dilema! Ser feliz trabajando algo positivo con los niñ@s o cobrar más a pesar de las fichas y las pantallas… Elegí la felicidad, la mía y la de los pequeños. Y ahí estaba de nuevo la realidad para pegarme en las narices. Resulta que no solo tenía que hacer de auxiliar, tenía que hacer de «teacher» y de limpieza, acepté con la promesa de mejorar condiciones al siguiente curso y por supuesto eso nunca pasó.

Decidí hacer el equipaje y emigrar de la educación infantil a la educación emocional. Ahora hago talleres para niñ@s de Inteligencia Emocional, charlas para madres y padres y doy clases de yoga para todos. No podría haber tomado mejor decisión: Sigo trabajando con los peques y además estoy ayudando a sus familias a entenderlos, respetarlos y guiarlos en su vida.

Tip para educadoras/es Disfruta del maravilloso trabajo que tanto te gusta hacer, sé honest@ contigo y busca el lugar que te haga feliz, solo así podrás transmitir a los niñ@s con el corazón.

Gracias por haberte/me dedicado este ratito. Si tienes alguna duda o necesitas algún consejo sobre la educación infantil escríbeme un mail a través del blog, yo encantada de ayudar 🙂

¡Nos vemos! 💜

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