Estilos educativos y cómo influyen en la Inteligencia emocional

Son muchos los factores que influyen en el desarrollo de la inteligencia emocional en la infancia y hoy quiero hablar sobre los estilos educativos más comunes que se dan tanto en las familias como en las escuelas.

La familia es el primer agente socializador del niño, por lo que la relación con los padres determinará en gran parte la inteligencia emocional que vaya a desarrollar en un futuro. Y no menos importante es la escuela, su segunda casa, donde adquieren habilidades sociales y emocionales en relación con otros niños y niñas y con su educadora/or. Para cada estilo educativo familiar existe un estilo educativo del docente correspondiente, tal como se muestra en la imagen.

Estilos educativos

Democrático-Asertivo:

Este estilo se caracteriza por el diálogo. Adulto y niño se comunican como iguales, ambas partes son escuchadas y hay una clara libertad de expresión. El adulto tiene en cuenta las diferentes etapas evolutivas y respeta la madurez y desarrollo del niño. Representa el equilibrio entre libertad y límites, por lo que hay unas normas establecidas democráticamente que todos respetan y a la vez existe flexibilidad.

Los niños y niñas educados bajo este estilo son seguros de sí mismos, con una emocionalidad equilibrada y relaciones sociales estables. Desarrollan una gran autonomía personal y habilidades sociales.

Autoritario-Punitivo:

En el lado opuesto se encuentra un estilo en el que la estrella de la película es la exigencia por parte del adulto. Éste establece las normas y las obligaciones con las que el menor debe cumplir, sin escucharle, y la consecuencia de no cumplirlas es el castigo (no necesariamente físico, estaríamos hablando de otro tema). Suelen ser adultos con falta de paciencia y flexibilidad ante los errores, por lo que critican al niño cuando no cumple con sus expectativas.

Como consecuencia de este estilo, los niños y niñas desarrollan un autoconcepto negativo, evitando ser castigados (muchas veces por temor al adulto) en lugar de intentar alcanzar el éxito. Sienten ansiedad y rencor y suelen ser introvertidos.

Permisivo-Sobreprotector:

Se entiende al niño como un ser débil y frágil al que hay que proteger a todos los niveles (emocional, afectivo, físico…). Este estilo deriva en una falta de normas y de límites con la intención de «no molestar» al niño y solo demostrar amor -como si ello fuera incompatible con establecer límites sanos-.

Es fácil reconocer a un niño o niña educado en este estilo: se muestran inseguros, buscando continuamente la seguridad en los demás. Tienen dificultad para gestionar sus emociones o controlar sus impulsos cuando las cosas no salen como ellos quieren, lo que se traduce en falta de habilidades sociales y autonomía.

No implicado-Inhibicionista:

Como bien dice el nombre, este estilo educativo se implica en el cuidado físico básico, desatendiendo el aspecto emocional y social. No hay normas y el adulto no es receptivo al niño, se muestra pasivo ante su desarrollo por lo que no se adapta a él. 

Esto puede provocar déficits en el apego del menor a causa de la falta de un desarrollo social y emocional sano. Los niños suelen tener poca tolerancia a la frustración, altos niveles de ansiedad por su inseguridad y por último, buscan figuras de autoridad que les indiquen qué hacer. 

¿Hay algún estilo mejor que otro?

Sí, sin duda. El estilo democrático-asertivo. Educar de manera democrática es más sano, tanto para el adulto como para el niño/a. Ambos crecen, ambos se escuchan, ambos se expresan.

¿Con qué estilo educativo te has criado? ¿Te identificas con las consecuencias correspondientes o lo viviste de una manera distinta? Y, por otro lado, ¿qué estilo educativo utilizas en casa o en el aula? 

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