Paciencia, la madre de la ciencia

¡Hola a todxs! Hoy vengo a hablar de esa amiga que nos acompaña en el día a día y que a veces decide desaparecer de nuestro lado en el momento más oportuno… ¡La paciencia! Como se suele decir:

«La paciencia es la madre de la ciencia»

¡Y qué gran verdad! Pero, ¿qué es la paciencia? 

Es la habilidad de mantener la calma en momentos de adversidad, contratiempos o conflictos, apostando por una actitud de fortaleza y constancia. Es algo que la infancia nos hace trabajar a diario, bien lo sabemos las educadoras/es y las familias. 

Hace poco le pregunté a diferentes miembros de mi familia qué era lo que les habría gustado hacer de forma distinta respecto a la crianza, ahora que ya sus hijxs eran mayores, y entre otras cosas la respuesta más común fue «tener más paciencia». También he podido observar en las sesiones de coaching educativo que la paciencia es muy escurridiza cuando se trata de la comunicación con la infancia, os cuento por qué:

Los niños y niñas viven desde la emoción, es su cerebro emocional (cerebro medio) el que rige sus acciones constantemente, ya que su cerebro racional (corteza prefrontal) se está desarrollando y este es un proceso muy lento. ¿Qué implica ésto? Que no tienen paciencia ni la conocen, porque la paciencia es una habilidad que se adquiere poco a poco, con los años, con la práctica. 

Tener paciencia implica saber regular las emociones y hay días que ni los adultos sabemos gestionar, imaginad los niños y niñas con su cerebro emocional dándolo todo. Entonces, si los niños son totalmente emocionales, es tarea del adulto ser racional y mantener la calma ante cualquier contratiempo, y diréis: «claro Marta, qué fácil decirlo». Evidentemente, ser paciente no es fácil, conlleva muchísimo trabajo pero don’t panic, somos humanos, no somos perfectos y no siempre vamos a poder ser pacientes, ¡y está bien! 

Nos está permitido perder la paciencia. Hay tantas situaciones a lo largo del día que nos sacan de nuestras casillas… por ejemplo: llegar con el tiempo justo al trabajo, una bronca inesperada con algún compañero/a, nuestra propia autoexigencia… Pensad en vuestro día a día y veréis cuántos pequeños contratiempos tenemos que gestionar, pero ¿qué pasa cuando a esas mini adversidades del día le sumas la emocionalidad de un niño?  ¡BOOM! Explosión. A todos nos ha pasado, y déjame decirte que no pasa nada, como decía somos humanos y nosotros también tenemos un cerebro emocional que nos rige, aunque sea en menor medida. 

«Cuando las emociones se desbordan, el cerebro racional se apaga»

Ahora es momento de hacernos conscientes de todo esto, aceptar sin juzgar que cometemos errores, que a veces se nos escapa un grito y que eso no es lo que queremos para nuestros hijxs o alumnxs. Ese es el primer paso: la consciencia. Y el segundo es el autocuidado. Es nuestra obligación cuidar de nosotros mismos y de nuestras emociones para poder cuidar de las suyas. 

Somos sus referentes, ellos y ellas nos imitan constantemente, da igual lo que les digas, ellos observan y copian comportamientos. ¿Cuántas veces nos hemos visto diciendo «no se grita» con los decibelios a tope? Lo único que están aprendiendo de esta situación es que cuando alguien está enfadado o molesto grita, aunque la «norma» sea no gritar. 

Este es un simple ejemplo de algo que pasa constantemente, y es porque se nos olvida que debemos tomarnos más momentos para nosotros mismos para evitar que nuestras emociones estén a flor de piel. 

Os propongo dos actividades que podéis empezar a hacer desde hoy mismo: 

  •  Tómate unos minutos de reflexión: ¿Qué te hace perder la paciencia en tu día a día? Escribe en una hoja aquéllo que te saque de tus casillas, sea lo que sea, escribirlo te ayudará a hacerlo consciente.
  •  Elige actividades en las que decidas conscientemente ser más paciente a partir de ya, y trabájalas poco a poco, con mucha paciencia y mucho amor por ti misma/o.
Si encuentras dificultades a la hora de poner la paciencia en marcha, recuerda que me tienes a tu disposición por mail y redes sociales, y si quieres profundizar más en tu proceso educativo con paciencia puedes contratar una sesión de coaching

 

Nos leemos pronto 🧡

2 comentarios en “Paciencia, la madre de la ciencia”

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