Juguemos

¿Os habéis preguntado alguna vez por qué los niños y niñas son tan felices? Sin duda es porque no tienen preocupaciones en sus cabecitas, pero también porque juegan a todas horas. De cualquier actividad cotidiana son capaces de sacar un juego, ¡qué capacidad tan admirable!

Para la infancia el juego lo es todo, a través de él aprenden cómo funciona el mundo que les rodea, a través del juego expresan sus emociones y reproducen escenas de su día a día.  El juego es una necesidad: los niños y niñas juegan solos, con amigos, con adultos, con juguetes, con el mando de la tele, con un rollo de papel del váter… y la lista es interminable. 

Pero como todo lo bueno, el juego se acaba. Y es que empezamos a hacernos mayores, llegan las responsabilidades y nos olvidamos de jugar o simplemente no tenemos tiempo. Le quitamos importancia al juego.

Se podría pensar que esto empieza a ocurrir en la adolescencia, con el comienzo de la madurez, etc., pero para nada es así. Las responsabilidades abrumadoras y la falta de tiempo para el juego comienzan cada vez antes. Hoy en día los niños y niñas de primaria tienen la agenda casi tan llena como sus padres: fútbol, kárate, inglés, natación, gimnasia y demás extraescolares, además de las múltiples tareas que les mandan desde el colegio hacen que el único momento de distracción al día sea el recreo. Al asumir esta falta de tiempo para el juego a una edad tan temprana se acaba normalizando y la actividad lúdica queda en el olvido.

Esto lo he vivido en mis propias carnes: he realizado varias formaciones presenciales de diferentes tipos, todas relacionadas con la infancia, y en cada una de ellas he tenido la oportunidad de jugar como una niña. No sabéis qué maravillosa es esa sensación, es totalmente liberadora. Te abstraes y simplemente disfrutas. ¿Hace cuánto tiempo que no te sientes así? 

Como he dicho muchas veces, los niños y niñas son «aquí y ahora» y el momento del juego es su momento más Mindfulness. Si tenéis la oportunidad, observad a vuestros hijos/alumnos cuando juegan, a lo que sea y con lo que sea; están inmersos en su historia, en su exploración y les da igual lo que esté pasando a su alrededor, ellos simplemente juegan. Los adultos no somos capaces de tener esa conexión con el momento presente a no ser que nos esforcemos mucho y respiremos profundamente muchas veces, y aún así nuestra mente nos sigue trayendo todas esas responsabilidades al pensamiento. 

Juguemos. Siempre recomiendo meditar, pues hoy nos pido a los adultos que juguemos, practiquemos así el Mindfulness que tanto y tanto repito. Conectemos con ese niño o esa niña interior que está pidiendo a gritos que su necesidad de juego sea cubierta. Fijémonos en la infancia y aprendamos todas las lecciones de vida que tiene para nosotros.

P.D: Los dos talleres de la niña interior que promocioné por redes sociales están al completo, me siento muy agradecida por que os queráis dedicar ese momento de autoconocimiento y autocuidado. Espero que todas conectemos con esa parte que de vez en cuando se nos olvida atender y que le demos lo que necesita.

Namaste 🧡

 

2 comentarios en “Juguemos”

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