Hijos y alumnos nos hacen de espejo

Madres y educadoras nos hemos visto muchas veces gritando a un niño/a por algo que ha hecho y que nos ha molestado de una forma casi irracional. Sí, hemos gritado aún siendo conscientes de lo perjudicial que puede llegar a ser para el cerebro de ese niño/a. Y no, no podemos castigarnos por  ello. 

Esa manera tan «irracional» de reaccionar ante esa situación no es casualidad, no es que lleves un cúmulo de estrés (que también), es porque estás proyectando. Y ¿qué es proyectar? Proyectar es un mecanismo de defensa que utilizamos para atribuir a otras personas nuestros defectos o carencias. Muchas veces los comportamientos de las personas que tenemos delante evocan emociones que tenemos guardadas dentro y tendemos a reaccionar de forma muy impulsiva, ya que no hemos llegado a reconocer esas emociones como propias. 

Nos pasa con nuestros hijos, nuestros alumnos, nuestros compañeros de trabajo, nuestras parejas… Pensamos que «el problema» está en ellos, que han hecho algo malo o se han portado mal, pero déjame mostrarte otra forma de verlo: ellos nos hacen de espejo y vienen a traernos lecciones de vida que tenemos que aprender. 

Por ejemplo: el desorden de la habitación de tu hijo/a te pone muy nerviosa, y cada vez que pasas por delante le riñes o le castigas para que la recoja porque no soportas el desorden. 

Otro ejemplo: estás en el aula y uno de tus alumnos te dice que «no» a una orden que tu has lanzado, y automáticamente le castigas sin patio.

Si esto te suele pasar a menudo, o vives situaciones similares en tu día a día, te invito a que mires hacia dentro, qué es lo que realmente te molesta, qué emoción se ha despertado en ti. Tu mundo externo es una representación de tu mundo interno, así pues, lo que te molesta ver en los demás es lo que realmente te molesta de ti misma. Al principio es complicado de asimilar porque vamos demasiado en piloto automático, pero siendo conscientes ahora de ello te resultará más sencillo cada vez darte cuenta. 

Para ello debes conocer tus emociones, tus luces y tus sobras. Haz introspección para conocerte mejor, por ejemplo meditando. Cuando meditas puedes escanear tu cuerpo físico para ver cómo está y también tu cuerpo emocional. Descubre qué emociones hay guardadas en tu interior y cuando te veas proyectándolas en tus hijos o alumnos, para y respira 3 veces. Pide disculpas, eso mostrará a los niños y niñas que todos cometemos errores y que es bueno disculparse cuando no hacemos algo bien. También perdónate a ti misma por haber reaccionado de forma impulsiva, no siempre podemos tener nuestras emociones bajo control, pero sí está en nuestra mano mejorar en esa labor a diario.

Espero de corazón que este artículo te haya servido, si necesitas ayuda con alguna cuestión de este tipo no dudes en contactarme por mail o por redes sociales.

Namaste.

2 comentarios en “Hijos y alumnos nos hacen de espejo”

  1. Así es, debemos meditar y trabajar nuestro interior y sobre todo controlar nuestras emociones como la ira, debemos entender que son niños y nosotros somos el espejo de lo que ellos un día serán. Practiquemos con el ejemplo!

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