Cómo conseguir que mi hijo/a me haga caso

Para comenzar, es necesario comprender que no se puede obligar a nadie a hacer algo que no quiere, a ti tampoco te gusta obedecer normas «porque sí» y menos si no las comprendes. A los niños les pasa lo mismo, solo que ellos tienen menos capacidad para razonar y comprender el porqué de las cosas, y lo cierto es que la obediencia ciega ya no sirve, no es un técnica que funcione con los niños de hoy en día.

Aunque su capacidad de razonar sea menor a la nuestra como adultos, y aunque su cerebro en los primeros años de vida sea emocional (no racional) debemos potenciar esa parte de su cerebro menos desarrollada ofreciéndoles explicaciones sencillas para que les ayuden a comprender por qué necesitas que sigan una «orden». Es importante también que les ayudes a poner nombre a su emoción y que tú expreses la tuya de manera asertiva y calmada, siempre poniéndote en su lugar, bajando a su altura y con contacto visual.

Pongamos un ejemplo y dos formas de comunicarte con tu hijo/a. Situación: Necesitas que recoja los juguetes porque es hora de cenar. 

Forma 1:

Estáis en habitaciones diferentes y alzas tu voz para que te oiga.

– «Manolito, ¡recoge que es hora de cenar!»

Y después lo repites tres veces más cada dos minutos que pasan. Mientras Manolito sigue en su habitación entretenido, jugando e ignorándote.

Probablemente acabes pensando: «no me hace caso», «es muy desobediente», etc. 

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Sin embargo hay formas más efectivas de comunicarte con Manolito 👇

Forma 2:

Te acercas a la habitación en la que se encuentra, te agachas y le hablas.

– «Hola Manolito, veo que estás jugando con tus animales, seguro que te estás divirtiendo mucho. Es hora de cenar, ¿Qué te parece si recogemos juntos y después ponemos la mesa?» 

Y cenáis dos minutos más tarde pero habiendo pasado un rato agradable hablando de animalitos. Tú te sientes satisfecha porque has conseguido que Manolito recoja sus juguetes y además has evitado un conflicto innecesario y una pérdida de paciencia que probablemente después te habría llevado a sentirte culpable.

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Ahora bien, mantener este estado de calma no es fácil ni se puede conseguir siempre, pues somos humanos y a veces nos cansamos y perdemos los papeles, pero voy a decirte qué hago yo para conseguir comunicarme de manera asertiva y respetuosa (con niños y adultos):  Trabajar mucho en mi mundo interno y para mejorar mi mundo externo. ¿Cómo?

Potenciando mi Inteligencia emocional. Cuanto más tiempo dedico a escuchar mis emociones y a conocerme, mejor puedo gestionarlas para que no me afecten de manera negativa y así no perjudicar a otros con mis palabras o mis actos. Esto requiere de mucho amor hacia mí misma y hacia los que tengo delante, y aunque no siempre es fácil, me siento mejor si trato y hablo con respeto y cariño a los demás.

Teniendo presente mis motivaciones personales. Quiero ser buena persona, transmitir paz y confianza a quien tengo al lado y sobre todo ayudar.

Dejando salir a mi niña interior. Cuanto más conecto con ella mejor puedo comprender las emociones de los niños y niñas, así como sus necesidades. Todos hemos sido niños, y todas las emociones que vivimos en la infancia quedan grabadas en nuestro organismo, aunque conscientemente no podamos recordarlas.

Viviendo de manera Consciente. Prestando atención plena a todo lo que ocurre dentro y fuera de mi, especialmente me gusta entrenar esta capacidad meditando y mirando hacia adentro, pero también me ayuda mucho escribir en mi diario para analizar aquello que me ha ocurrido y cómo me ha hecho sentir y poder verlo plasmado en el papel, así siempre puedo acudir a esas páginas cuando lo necesite.

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